El fortalecimiento de El Niño genera escasez hídrica en Centroamérica, norte de Sudamérica y México, amenazando cultivos, agua y seguridad alimentaria según meteorólogos y organismos regionales.

La falta de lluvias se agrava en gran parte de América Latina por el avance de un fenómeno de El Niño que los modelos meteorológicos e hidrológicos proyectan como fuerte o incluso “súper”, con un pico de intensidad previsto hacia finales de 2026. Reportes recientes de la Red de Sistemas de Alerta Temprana de Hambruna (FEWS NET), el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN), meteorólogos nacionales y la Administración Océanica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA) confirman déficits persistentes de precipitación que afectan especialmente al Corredor Seco centroamericano, el norte de Sudamérica y extensas regiones de México.

El Corredor Seco centroamericano bajo máxima presión

En Centroamérica, las instituciones oficiales han encendido las alarmas ante el impacto acumulado en el ciclo agrícola de Primera. El Ministerio de Medio Ambiente de El Salvador (MARN) prevé acumulados de lluvia para agosto y septiembre por debajo del promedio histórico, acumulando un déficit trimestral superior a los 100 milímetros. En Guatemala, el INSIVUMEH reportó que julio cerró con déficits pluviométricos de hasta 75 % en varios departamentos del oriente y altiplano.

Por su parte, Honduras declaró alerta roja en 75 municipios del centro y sur del país —con cerca del 80 % del territorio nacional bajo algún nivel de alerta— debido a una sequía severa que amenaza directamente los cultivos de granos básicos (maíz y frijol), el ganado y la disponibilidad de agua para consumo humano.

Suelos agrietados y pérdidas agrícolas en el Corredor Seco por la sequía

Suelos agrietados y severa pérdida de humedad en cultivos agrícolas del Corredor Seco centroamericano (FEWS NET / PMA).

Análisis de FEWS NET señalan que la combinación de condiciones secas previas y la prolongación de la canícula ha reducido drásticamente la humedad disponible en el suelo en Guatemala, El Salvador, Honduras y sectores de Venezuela y Colombia:

  • Agotamiento de humedad en el suelo: Impacta las fases críticas de desarrollo del maíz y frijol de subsistencia.
  • Temperaturas superiores al promedio: Incrementan la evapotranspiración y aceleran el estrés hídrico de la vegetación.
  • Lluvias insuficientes: Los pronósticos extienden los acumulados deficientes hasta finales de agosto y septiembre, dificultando la recarga de mantos acuíferos.

Déficit hídrico en México y el norte de Sudamérica

México reporta un déficit nacional acumulado de lluvias durante agosto, registrando cerca de 26 mm menos de lo habitual hasta mediados del mes, según datos oficiales de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y el Servicio Meteorológico Nacional. Esto ha propiciado una expansión acelerada de las condiciones de sequía moderada a severa en las cuencas del centro y norte del país.

En el norte de Sudamérica, el IDEAM de Colombia registró en junio un déficit pluviométrico de casi 30 % en comparación con el año anterior en la mayoría de sus departamentos. En tanto, las proyecciones climáticas del CIIFEN advierten sobre la persistencia de condiciones secas en el norte de Brasil y la cuenca amazónica.

Mecanismo climático y llamado a la adaptación temprana

Expertos del CIIFEN y la NOAA explican que El Niño altera profundamente los patrones de circulación atmosférica planetaria. Al calentar las aguas del Pacífico ecuatorial, debilita los vientos alisios y desplaza las zonas de precipitación convectiva. Este fenómeno provoca sequías prolongadas en Centroamérica, el norte de Colombia, Venezuela y partes de la Amazonía, mientras favorece precipitaciones excesivas en el sur de Brasil, Paraguay o la costa de Ecuador.

Los especialistas advierten que esta dinámica, exacerbada por el cambio climático global y la degradación de suelos, eleva el riesgo de pérdidas agrícolas masivas, inseguridad alimentaria (clasificada en Fase 3 de Crisis por FEWS NET en comunidades vulnerables), racionamiento de agua potable e incendios forestales. En el Corredor Seco habitan millones de familias dependientes exclusivamente de la agricultura de subsistencia.

Organizaciones internacionales como el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y foros climáticos regionales instan a los gobiernos a tomar medidas urgentes de adaptación temprana, monitoreo hidrológico continuo y apoyo directo a los productores agrícolas, ya que los impactos de este evento podrían extenderse intensamente hasta 2027. La preocupación central radica en que un fenómeno de esta escala compromete no solo las cosechas de la temporada actual, sino la resiliencia hídrica y productiva de toda la región latinoamericana.

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