El fortalecimiento del fenómeno El Niño marcará el trimestre de agosto a octubre de 2026 en Centroamérica. Según los recientes foros regionales de clima e hidrología, se anticipan precipitaciones por debajo del promedio, una canícula prolongada y un impacto directo en los ríos.
Las instituciones meteorológicas e hidrológicas de la región han presentado los resultados del LXXXI Foro del Clima de América Central y el XXXII Foro Hidrológico, cubriendo el periodo oficial de análisis de agosto a octubre de 2026. Los informes confirman la presencia activa del fenómeno El Niño con una intensidad de fuerte a muy fuerte, lo que modulará severamente las condiciones del clima y la disponibilidad de agua en el istmo centroamericano y República Dominicana.
Un trimestre más seco y cálido en la región
El principal factor determinante para los próximos meses es el rápido desarrollo y fortalecimiento de El Niño en el océano Pacífico ecuatorial. Esta condición provocará un aumento significativo de las temperaturas en la región y favorecerá una canícula más extensa e intensa, la cual se prolongará durante el mes de agosto en varios países. Como consecuencia de ello, gran parte de Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras y República Dominicana experimentarán acumulados de lluvia por debajo de los promedios históricos de la época.
En Costa Rica y Panamá se observará un comportamiento claramente contrastado: mientras la vertiente del Pacífico registrará un déficit severo de precipitaciones, sectores de la vertiente del Caribe y la zona norte recibirán acumulados de lluvia dentro o por encima de lo normal. En cuanto a la actividad de ciclones tropicales, se prevé una temporada menos activa de lo normal en la cuenca del Atlántico con nueve tormentas nombradas, frente a un Océano Pacífico más dinámico donde se pronostican hasta veintidós sistemas.
Disminución considerable en el cauce de los ríos
El marcado déficit de lluvias afectará de manera directa los caudales de las principales cuencas hidrográficas de Centroamérica. El informe hidrológico prevé disminuciones notorias en el flujo de ríos estratégicos para el consumo y la producción. En Honduras, las cuencas de los ríos Grande o Nacaome y Guacerique mantendrán niveles clasificados entre bajos y muy bajos de lo normal, comprometiendo las reservas para la capital y el Golfo de Fonseca.
En Guatemala, cuencas como las de los ríos San Pedro, Coyolate y Ostúa presentarán caudales bajos durante agosto y septiembre, mostrando una paulatina regularización hacia octubre. En El Salvador, ríos como el Torola y el Sucio registrarán descensos acentuados en sus caudales medios. Asimismo, en Costa Rica las plantas hidroeléctricas asociadas a las cuencas de Arenal, Ventanas y Pirrís operarán con caudales de bajos a muy bajos. En Panamá, el embalse Bayano atravesará un escenario similar de déficit hídrico estacional.
Recomendaciones para los usuarios
Ante este panorama de sequía meteorológica y menor disponibilidad hídrica superficial, los especialistas recomiendan implementar medidas de conservación y uso racional del agua en el sector agrícola, ganadero e industrial. También se sugiere coordinar acciones preventivas en los sistemas de abastecimiento de agua potable y en la generación hidroeléctrica. Se invita a la comunidad a dar seguimiento continuo a los boletines y actualizaciones en climaya.com para tomar decisiones oportunas en sus actividades diarias.